domingo, 22 de junio de 2008

Y seguiremos sembrando flores sobre los cementerios

Despertar de sueños empapada en sangre. El camino del asfalto me rodea de edificios, polillas. Levantar la mirada. Tanto el silencio como los gritos resuenan en la soledad del pensamiento. Mentiras.

Salgo de mi cabeza y me miro de frente. Me decapito. Ahora llevo la sangre en latas de colores. Mi lengua lame tus grises paredes y las convierte en terreno minado. Pasea tu mirada, ya te ha asesinado nuestra magia.

Creando vida nos reimos de la muerte. Sí, sí, estuve en el bar de los silencios. ¿Y qué? Aún no has podido detenerme.

Conocí a la temida prófuga en un callejón. Ya no puedes detenerme.